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Propiedades

El Ajo y sus Beneficios

El Ajo, es el alimento que puede cambiar tu vida.

Su potente sabor y olor le caracteriza. El ajo tiene un papel protagonista en la dieta mediterránea y contribuye a reducir la sal que echamos en los platos. De sus nutrientes, beneficios y falsas virtudes nos hablan Miguel Ángel Martínez Olmos, miembro del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), y Josep Allué, vocal de Plantas Medicinales y Homeopatía del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (COFB).

El ajo es una planta de la misma familia que la cebolla, los puerros y las chalotas. Es cultivado en amplias zonas del mundo y muy utilizado en la cocina. Sobre su origen, se dice que llegó al Próximo Oriente hace unos cuatro mil años procedente de Asia central. Su uso en la India y Egipto está documentado en el tercer milenio antes de Cristo.

¿Qué nutrientes contiene el ajo?

“El ajo contiene cantidades significativas de algunos micronutrientes como el manganeso, la vitamina B6, la vitamina C y el selenio, y es bajo en calorías. Es rico en polifenoles y otras sustancias antioxidantes, que aumentan más en el ajo negro (obtenido a través de una transformación del ajo blanco a temperatura y humedad constantes)”, destaca Martínez Olmos.

El bulbo de ajo incluye alrededor de un 1 por ciento del aminoácido azufrado aliína, que se convierte en alicina (o disulfuro de dialilo) cuando se machaca este alimento. La alicina y sus productos derivados, los ajoenos, son los responsables del olor característico. Así lo explica el experto del COFB, añadiendo que “también contiene aminoácidos proteinógenos, diversos compuestos sulfurados (principalmente bisulfuro de alilo), quercetina, fructanos (principalmente inulina), elementos minerales (potasio, calcio, manganeso, selenio) y otras vitaminas B, además de la B6 (B1, B2, B3 y B5)”.

Beneficios para la salud

Los principales beneficios del ajo, cuenta Martínez Olmos, “derivan de su riqueza en sustancias antioxidantes. Históricamente, fue muy utilizado como remedio de diversas enfermedades. Actualmente, hay datos científicos que apoyan su uso. Se han demostrado ciertos beneficios para el control en las personas con hipertensión arterial, con hipercolesterolemia y con diabetes mellitus tipo 2”.

En esa misma línea, Allué indica que “el ajo tiene propiedades hipotensoras e hipolipemiantes, mejorando la circulación sanguínea y ayudando a personas con problemas de colesterol. También es un antiagregante plaquetario, por lo que su consumo excesivo o en formas concentradas puede interferir en los medicamentos anticoagulantes”.

“En la Pirámide de la Dieta Mediterránea se reivindica la presencia del ajo y especias en el marco de este patrón dietético, no solo para reducir la sal, sino también para aportar nutrientes y protección al organismo. Son elementos muy presentes en la gastronomía mediterránea que dan carácter a los platos”, puntualiza Anna Bach-Faig, vocal de Alimentación y Nutrición del COFB.

Para obtener estos beneficios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) da las siguientes pautas: una dosis diaria de 2 a 5 g de ajo fresco (aproximadamente un diente de ajo), de 0,4 a 1,2 g de ajo en polvo seco, de 2 a 5 mg de aceite de ajo, de 300 a 1.000 mg de extracto de ajo, u otras formulaciones equivalentes de entre 2 y 5 mg de alicina. “Siempre en el contexto de una alimentación de estilo mediterráneo y hábitos de vida saludables”, puntualiza Martínez Olmos.

Al ajo se le atribuyen muchas otras propiedades (contra los parásitos intestinales y las infecciones urinarias), “pero no hay estudios suficientes para apoyar esas propiedades. La más reconocida es su uso en el resfriado común”, dice el farmacéutico del COFB.

Fuente: Cuidate Plus, Foto2: El Español

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