Fósiles, ciencia y turismo convierten al noreste del país en una nueva puerta hacia un mundo de hace más de 100 millones de años

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Hay destinos que seducen por sus playas, otros por sus monumentos y algunos por su gastronomía. En el noreste de Tailandia, sin embargo, la nueva razón para viajar está escrita bajo tierra: huesos fosilizados, huellas y estratos rocosos que conservan la memoria de criaturas que caminaron por Asia millones de años antes de que existiera el ser humano.

En 2026, cuando Tailandia conmemora medio siglo desde el hallazgo de su primer fósil de dinosaurio, el país busca transformar ese patrimonio científico en una nueva experiencia turística. El objetivo va mucho más allá de exhibir esqueletos en vitrinas: conectar yacimientos, museos, comunidades, naturaleza y conocimiento para consolidar en la región de Isan un auténtico corredor de dinosaurios. 

Es, en cierta manera, un “Parque Jurásico” real. Aquí no hay dinosaurios creados por ingeniería genética ni escenarios cinematográficos: hay fósiles auténticos y científicos intentando reconstruir capítulos todavía incompletos de la evolución.

Todo comenzó buscando uranio

La historia tiene un giro extraordinario. En 1976, mientras se realizaban exploraciones de uranio en el valle de Phu Wiang, en la provincia de Khon Kaen, el geólogo Sudham Yaemniyom encontró un gran fragmento óseo fosilizado. Los análisis determinaron posteriormente que pertenecía a un dinosaurio saurópodo. Aquella búsqueda minera terminaría abriendo una inesperada puerta a la prehistoria tailandesa. 

Cincuenta años después, Phu Wiang es uno de los grandes referentes paleontológicos del país. Las investigaciones han permitido identificar dinosaurios como Phuwiangosaurus sirindhornae, Siamosaurus suteethorni y Siamotyrannus isanensis, mientras continúan apareciendo piezas capaces de ampliar el conocimiento científico sobre los ecosistemas mesozoicos de Asia.

La dimensión de este patrimonio sorprende: las autoridades tailandesas señalan que se han identificado al menos 25 especies de dinosaurios en el país, 14 de ellas descritas como nuevas para la ciencia.

Un rompecabezas de millones de años

La importancia de los nuevos descubrimientos no está únicamente en encontrar “otro dinosaurio”. Los fósiles del noreste tailandés ayudan a los investigadores a comprender relaciones evolutivas y períodos todavía insuficientemente documentados.

Hallazgos recientes, entre ellos Nagatitan chaiyaphumensis, refuerzan el interés científico por la región. Investigadores continúan trabajando en nuevos restos que podrían ampliar todavía más el inventario paleontológico del país.

Así, cada fragmento encontrado puede convertirse en una pieza de un gigantesco rompecabezas: cómo evolucionaron determinadas especies, cómo se desplazaron por Asia y qué ocurrió durante las transiciones entre distintos períodos geológicos.

De laboratorio científico a experiencia turística

Aquí aparece una de las dimensiones más interesantes de esta historia: la paleontología comienza a convertirse también en motor de desarrollo turístico.

Khon Kaen, Kalasin y Chaiyaphum forman parte de un territorio que puede recorrerse como una ruta temática por el corazón fósil de Tailandia. La propia Autoridad de Turismo del país propone un circuito que conecta estas provincias y sus principales museos y zonas de excavación. (TAT Newsroom)

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En Kalasin, el Sirindhorn Museum se ha consolidado como uno de los grandes espacios de divulgación paleontológica del sudeste asiático. Cerca se encuentra Phu Kum Khao, importante yacimiento donde fueron encontrados varios ejemplares de dinosaurios, incluido un esqueleto notablemente completo de Phuwiangosaurus sirindhornae.

Pero el concepto comienza a trascender al museo.

Comunidades próximas han incorporado la identidad prehistórica a productos artesanales, gastronomía y actividades culturales. En Sahatsakhan existe incluso una comunidad turística conocida como Dino Road, donde la temática de los dinosaurios dialoga con artesanías, alimentos y expresiones tradicionales de Isan. 

Ese detalle cambia completamente el significado del proyecto: un fósil deja de ser únicamente patrimonio científico y comienza a generar oportunidades para guías, pequeños comercios, artesanos, restaurantes, alojamientos y familias locales.

2026: el año en que los dinosaurios quieren conquistar al viajero

Tailandia pretende aprovechar el 50.º aniversario de sus descubrimientos paleontológicos para dar un nuevo impulso al geoturismo.

Para diciembre de 2026 está previsto el Creative Dinosaur and Geopark Tourism Festival, una iniciativa que busca combinar patrimonio científico con propuestas contemporáneas: experiencias inmersivas, gastronomía temática, moda, música y actividades vinculadas con la identidad de los dinosaurios de Khon Kaen y Kalasin. 

La estrategia incluso observa experiencias internacionales. Tailandia trabaja con Japón dentro de un programa de cooperación técnica 2022-2027 y estudia el denominado “modelo Fukui”, que integra excavaciones, investigación universitaria, formación especializada, museos y turismo regional.

Es una fórmula especialmente atractiva para territorios alejados de los circuitos turísticos tradicionales: convertir ciencia y patrimonio en una razón para permanecer más tiempo, consumir localmente y descubrir otra cara del país.

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La otra Tailandia

Para el turismo internacional, la propuesta supone también romper un estereotipo.

Tailandia suele proyectarse al mundo mediante Bangkok, sus templos, mercados, gastronomía y playas tropicales. El turismo paleontológico introduce una narrativa completamente distinta: invita a adentrarse en el interior del país y descubrir paisajes, comunidades y pequeños destinos que normalmente permanecen fuera de los grandes itinerarios.

Y ahí reside posiblemente su mayor potencial.

El viajero contemporáneo busca cada vez más historias que pueda experimentar y no únicamente lugares que fotografiar. Caminar por un territorio donde alguna vez vivieron gigantes prehistóricos, observar una excavación real y comprender cómo un pequeño hueso puede modificar lo que sabemos sobre la evolución transforma una visita en conocimiento.

PLAYDATOS | Tailandia prehistórica

Cuando el pasado construye el futuro

El verdadero tesoro del “Parque Jurásico” tailandés quizá no esté únicamente en aquello que permanece enterrado.

Está también en lo que puede construirse alrededor de él.

Si el desarrollo turístico consigue proteger los yacimientos, financiar investigación, educar a nuevas generaciones e integrar a las comunidades locales, aquellos animales desaparecidos hace millones de años podrían convertirse paradójicamente en una fuente de futuro.

Porque viajar también puede significar retroceder en el tiempo.

Y en el noreste de Tailandia, basta mirar hacia el suelo para descubrir que una de las historias más extraordinarias del planeta todavía está esperando ser desenterrada.

Frase destacada para diagramación

“En Tailandia, el pasado no permanece inmóvil en un museo: está ayudando a construir una nueva forma de viajar.”

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