Pocas bebidas encienden diciembre como un canelazo bien hecho.

En cada sorbo hay callejones iluminados, abrazos que derriten el frío y esa chispa festiva que convierte cualquier reunión en celebración.
Su magia nace del aguardiente suave, la canela aromática y el toque fiel del panela caliente, ingredientes que, al unirse, componen un abrazo líquido que se vuelve indispensable en la temporada.
En las noches frías de diciembre, cuando Quito se cubre de neblina y luces festivas, el canelazo se convierte en el brindis perfecto. Esta bebida cálida es un abrazo líquido que transforma cualquier encuentro en un momento inolvidable.
Historia curiosa
Se dice que el canelazo nació en los caminos andinos durante la época colonial. Los arrieros calentaban aguardiente con canela para soportar el viento helado de los páramos. Lo curioso: antiguamente no llevaba naranjilla; ese toque moderno se popularizó recién en los años 60, cuando los bares del Centro Histórico empezaron a reinventar recetas tradicionales.
INGREDIENTES:
- 2 tazas de agua
- 2 astillas de canela
- ½ panela rallada
- ½ taza de aguardiente
- Opcional: jugo de naranjilla para una versión más fresca
PREPARACIÓN:
Lleve todo a hervor menos el aguardiente, añádalo al final y sirva muy caliente.
Recomendaciones
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Utilizar panela rallada para lograr un dulzor más profundo.
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Añadir naranjilla para un sabor frutal moderno.
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Servir en vasijas de barro para conservar el calor y darle un toque artesanal.
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Perfecto para cenas navideñas, eventos al aire libre o acompañar fiestas de Quito.










