El cineasta mexicano presentó en la Mostra de Venecia su tercera película como director, una historia que observa con ironía la manipulación de las élites y las desigualdades sociales. Ricky Martin se suma al proyecto como actor y productor, acompañado por un destacado elenco latinoamericano.

Venecia volvió a convertirse en escaparate para el talento latinoamericano. Esta vez, de la mano de Gael García Bernal y Ricky Martin, quienes llegaron a la Mostra con “Hombre al agua”, una película que utiliza la sátira y la fábula para mirar de frente asuntos mucho menos ligeros: el poder, los privilegios, la manipulación y esa inquietante frontera entre lo auténtico y aquello cuidadosamente construido para parecerlo.
Presentada en la sección Spotlight, fuera de competición, la cinta supone además el regreso de García Bernal a la dirección cinematográfica. Después de “Déficit” (2007) y “Chicuarotes” (2019), el mexicano vuelve detrás de la cámara con una historia de marcado acento latinoamericano.
Y aunque la alfombra veneciana reunió nombres como Diego Luna, Ricky Martin, Manuel García-Rulfo, Jorge Salinas, Esmeralda Pimentel y la brasileña Debora Nascimento, el verdadero protagonista de la propuesta parece ser otro: el complejo mecanismo mediante el cual el poder puede transformar la realidad a su conveniencia.
Cuando un rescate cambia una vida
La historia sigue a un socorrista cubano, responsable y soñador, que salva de morir ahogado a un acaudalado empresario mexicano. Como agradecimiento, el magnate le ofrece un buen empleo en su fábrica de Yucatán.
Lo que comienza como un inesperado golpe de fortuna adquiere rápidamente dimensiones mayores. El protagonista termina casándose con la hija del empresario y viviendo dentro de una lujosa mansión.
Sin embargo, aquella vida aparentemente perfecta comienza a mostrar fisuras. Poco a poco surge una incómoda pregunta: ¿realmente todo ocurrió por casualidad?
A partir de esa premisa, García Bernal construye una reflexión sobre las relaciones entre quienes poseen el poder y quienes, desde posiciones más vulnerables, pueden convertirse en piezas de intereses ajenos.
“Parece que vivimos constantemente en un reality”
Durante la presentación de la película, García Bernal relacionó algunas de las inquietudes de “Hombre al agua” con un mundo contemporáneo en el que prácticamente todo puede transformarse en producto, influencia o capital político.
“Estamos viviendo un momento donde todo es cooptado para ser capitalizado”, señaló el actor y director, quien también cuestionó una sociedad dominada por dinámicas de popularidad que pueden recordar a un gigantesco reality permanente.
La película, según la información presentada en Venecia, incluye situaciones que evocan las estrategias de ciertos dirigentes capaces de moldear sus mensajes para obtener respaldo público. García Bernal evitó señalar gobiernos o países concretos y llevó la reflexión hacia un territorio más amplio: la capacidad del arte y la cultura para desafiar los discursos construidos sobre el miedo.
Para el mexicano, las expresiones artísticas poseen precisamente la facultad de “romper” y “desactivar” determinadas narrativas.
Una película con identidad latinoamericana
“Hombre al agua” también apuesta por mostrar una América Latina plural. En su universo conviven personajes cubanos, mexicanos, puertorriqueños, brasileños y argentinos.
No parece un detalle accidental.
García Bernal utiliza esa diversidad para hablar de una región conectada por contrastes, dificultades y aspiraciones comunes. Y su lectura, pese a la crítica social que atraviesa la película, conserva una dosis de esperanza.
“En Latinoamérica es donde está la batalla de la humanidad”, afirmó durante la presentación, defendiendo la posibilidad de construir sociedades más justas y hermosas.
La mirada resulta especialmente interesante porque evita presentar Latinoamérica únicamente desde sus problemas: la coloca también como un territorio capaz de imaginar respuestas y nuevos caminos.
Ricky Martin abre otra página de su historia
Para Ricky Martin, la llegada a Venecia tuvo un significado particularmente emotivo.
El artista puertorriqueño, cuya carrera frente a las cámaras comenzó cuando era apenas un adolescente, reconoció que formar parte del elenco de una película presentada en la Mostra constituye un acontecimiento especial en su trayectoria.
A sus 54 años y después de décadas de éxitos musicales, premios Grammy y experiencias como actor en cine y televisión, Martin describió el momento como “una página muy importante de mi historia”.
Su participación en “Hombre al agua” es breve: interpreta a un actor involucrado en la película que rueda uno de los personajes de la historia. Sin embargo, su vínculo con el proyecto fue más allá de aparecer ante las cámaras, pues también asumió funciones como productor.
“Cuando te llama él, tú estás. No lo piensas dos veces”, contó sobre la invitación de García Bernal.
El puertorriqueño elogió además la sensibilidad visual del largometraje y aseguró que deseaba formar parte de la propuesta desde el momento en que conoció el proyecto.

Un encuentro de figuras latinoamericanas
La presentación veneciana terminó por convertirse también en una fotografía de la amplitud actual del talento latino.
Junto a García Bernal y Martin estuvieron Diego Luna —quien participa como guionista del filme—, Esmeralda Pimentel, Manuel García-Rulfo, Jorge Salinas y Debora Nascimento.
Más que una acumulación de nombres reconocidos, esa diversidad acompaña el concepto que atraviesa la película: una América Latina que comparte historias, tensiones y sueños, pero que no puede resumirse en una única identidad.
Para García Bernal, que durante décadas ha alternado grandes producciones internacionales con proyectos profundamente vinculados a Latinoamérica, “Hombre al agua” supone una nueva oportunidad de contar la región desde dentro.
Entre la ficción y un mundo obsesionado con la imagen
El título de la película parte de un rescate literal, pero su lectura puede resultar mucho más amplia.
¿Quién necesita realmente ser rescatado? ¿El hombre que está a punto de ahogarse, quien acepta entrar en un universo de privilegios o una sociedad donde el éxito, la influencia y la popularidad parecen determinar cada vez más el valor de las personas?
“Hombre al agua” juega precisamente con esas contradicciones.
En tiempos de redes sociales, narrativas cuidadosamente administradas, poder económico y discursos diseñados para conquistar audiencias, García Bernal propone mirar detrás del decorado.
Y lo hace desde el cine, defendiendo precisamente aquello que considera capaz de enfrentarse al miedo y a la manipulación: la cultura.
Venecia ha recibido así una película latinoamericana que, bajo la apariencia de una peculiar fábula, plantea preguntas profundamente contemporáneas. Mientras tanto, para Ricky Martin, la experiencia añade un capítulo inesperado a una carrera de más de cuatro décadas.
Esta vez no hubo un escenario multitudinario ni los primeros acordes de uno de sus grandes éxitos. Hubo cine, una alfombra veneciana y una historia que invita a desconfiar de aquello que parece demasiado perfecto.
Porque, en “Hombre al agua”, salvar a alguien puede ser apenas el comienzo de la historia.
Fotos: AFP





