En un encuentro cargado de nostalgia en la Universidad de Texas, organizado por Variety y CNN, dos generaciones de Hollywood recordaron una travesura inesperada que revela la camaradería —y el peculiar humor— detrás de una obra maestra del cine moderno.

El reencuentro entre Matthew McConaughey y Timothée Chalamet, unidos para siempre por su paso en Interstellar, ofreció mucho más que reflexiones sobre la actuación. Entre risas cómplices y recuerdos entrañables, los actores compartieron una anécdota tan extravagante como reveladora: la famosa broma que McConaughey le hizo a su joven colega en su último día de rodaje.

Chalamet relató con humor cómo, al despedirse de aquel que sería su primer gran set cinematográfico, encontró en el baño de su tráiler un inesperado “souvenir” que lo dejó atónito. Tras buscar explicaciones entre el equipo y acudir incluso al director Christopher Nolan, descubrió que el responsable era el propio McConaughey, quien, con una sonrisa traviesa, justificó el gesto como una peculiar tradición texana: un “rito de paso”.

La confesión provocó carcajadas entre los asistentes, pero también dejó ver el vínculo que se forjó entre ambos intérpretes. Chalamet recordó que, más allá de la broma, la calidez de McConaughey y la guía de Nolan marcaron su decisión de apostar definitivamente por la actuación. Aquellos días de filmación fueron, para él, el impulso que necesitaba para seguir el camino que hoy lo ha llevado a protagonizar producciones de gran escala, como Dune.

Por su parte, McConaughey elogió la curiosidad y determinación del joven actor, destacando su hambre creativa y su valentía para asumir riesgos en un oficio que exige tanto rigor como capacidad de reírse de uno mismo. Chalamet coincidió: abrazar el ridículo dijo es parte esencial del arte interpretativo, porque en esa fragilidad se encuentra la verdad de los personajes.

El evento, que celebró la evolución de sus carreras, también permitió ver la dimensión humana detrás del glamour de Hollywood. El actor texano incluso dedicó a Chalamet un poema que lo describía como un “forajido creativo”, palabras que conmovieron al intérprete de 30 años, quien confesó sentirse en uno de los momentos más fértiles de su vida artística.

La anécdota, insólita y divertida, confirma que incluso en las producciones más grandiosas del cine contemporáneo existen gestos íntimos que construyen la memoria emocional de quienes participan en ellas. Porque en el universo del séptimo arte, donde todo parece calculado con precisión milimétrica, a veces una broma inesperada puede convertirse en la más entrañable de las constelaciones. 

Fuente: Foto Portada: Warner Bros.)