Después de 17 años como una de las voces más reconocibles del pop en español, Leire Martínez abre un nuevo capítulo artístico en el que la introspección, la libertad creativa y la valentía personal marcan el pulso de su identidad musical.

Durante casi dos décadas, la voz de Leire Martínez fue inseparable del universo sonoro de La Oreja de Van Gogh, una de las agrupaciones más influyentes del pop en español. Sin embargo, lo que parecía impensable terminó convirtiéndose en realidad: la artista ha decidido emprender su camino en solitario con el lanzamiento de su primer álbum, Historias de aquella niña, una obra profundamente íntima que marca un punto de inflexión en su carrera.
Lejos de responder a una estrategia calculada, este giro artístico nació de una circunstancia vital. “Se impuso la vida”, ha confesado la cantante, describiendo un proceso que no fue planeado, pero sí asumido con determinación. En ese tránsito, la música volvió a convertirse en refugio y motor creativo, dando paso a un repertorio que surge desde la honestidad emocional.
El álbum, compuesto por once canciones originales, es un recorrido por la memoria, la identidad y el crecimiento personal. Con colaboraciones de artistas como Miranda!, Andrés Suárez, Abraham Mateo y Edurne, el proyecto fusiona pop contemporáneo con guitarras y matices electrónicos, construyendo un sonido que respeta su esencia pero explora nuevos horizontes.
El título del disco encierra una declaración simbólica. Esa “niña” a la que alude Martínez representa la curiosidad, la espontaneidad y la creatividad que, con el paso del tiempo, pueden quedar relegadas. En este proceso creativo, la artista no solo compuso canciones, sino que también se reencontró consigo misma, recuperando rasgos que sentía dormidos.
Uno de los momentos más reveladores del álbum llega con el sencillo “Mi nombre”, una pieza que la propia cantante describe como un ejercicio terapéutico. En ella, aborda emociones complejas surgidas tras su salida del grupo: inseguridad, dolor y la necesidad de validar sentimientos que muchas veces se silencian por no encajar en lo “políticamente correcto”.
El desafío más grande, sin embargo, no fue externo, sino interno. Sin el “paraguas” de una banda consolidada, Martínez tuvo que enfrentarse a sus propias dudas y reconstruir su identidad artística desde cero. Un proceso exigente que, con el tiempo, se transformó en una fuente de seguridad y reafirmación personal.
A pesar de la inevitable nostalgia, la artista asegura mirar su etapa en la banda con cariño, sin resentimientos. “Es un capítulo ya pasado”, afirma, dejando claro que su presente está marcado por la ilusión de lo que viene.
Ese futuro ya tiene forma de gira internacional. En mayo, Leire regresará a Argentina, un país con el que mantiene un vínculo emocional profundo tras años de conciertos. Ciudades como Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Neuquén serán escenario de este reencuentro, donde presentará sus nuevas canciones junto a versiones renovadas de los clásicos que marcaron su trayectoria.
Paralelamente, su participación como jurado en Operación Triunfo ha mostrado otra faceta de su perfil artístico, consolidando su presencia en la industria más allá de los escenarios. Además, no descarta explorar nuevas oportunidades, incluso dentro de plataformas musicales como el Benidorm Fest, aunque admite que aún lo contempla con cautela.
Hoy, Leire Martínez vive un momento que define con claridad: “Es el que estoy viviendo ahora, por lo tanto es el mejor”. Una frase que resume no solo su presente, sino también la esencia de esta nueva etapa.
Porque a veces, para reencontrar la propia voz, es necesario atreverse a soltar lo conocido. Y en ese salto, Leire no solo ha comenzado de nuevo: ha aprendido a escucharse como nunca antes.
Fuentes:
— Entrevista a Leire Martínez en La Nación (2026).
— Declaraciones recogidas por YOTELE (2026).
— Cobertura del festival Nevalia.
— Archivo musical de La Oreja de Van Gogh.





