DJ, productor, formador y gestor cultural, Pedro Romo ha convertido el vinilo en una declaración de identidad. Desde 1982, su oficio permanece intacto: dos tornamesas, discos físicos y una técnica que se niega a desaparecer en una industria dominada por lo digital.

Hay sonidos que pertenecen a una época, pero también existen sonidos capaces de atravesarla.

El roce de la aguja sobre un disco, el movimiento preciso de una mano sobre el vinilo y la transición entre dos canciones forman parte de un lenguaje que para muchos pertenece a las décadas de los setenta, ochenta y noventa. Para Pedro Romo, en cambio, ese lenguaje nunca dejó de hablarse.

Con 44 años de trayectoria ininterrumpida desde 1982, Romo se presenta como uno de los nombres de mayor permanencia en la historia de la cultura DJ del Ecuador. Su propuesta tiene una particularidad que lo distingue en el escenario contemporáneo: mantiene una práctica profesional basada en el vinilo como formato principal de mezcla, utilizando técnicas asociadas a las generaciones que construyeron la cultura de las discotecas mucho antes de la llegada de las plataformas digitales.

Su historia no es únicamente la de un DJ que ha permanecido activo. Es también la de un oficio que se ha transformado sin perder sus raíces.

Cuando dos tornamesas cuentan una historia

Pedro Romo pertenece a una generación que aprendió a mezclar sin depender de computadoras, controladores ni bibliotecas digitales.

Su herramienta fundamental continúa siendo el disco físico y sus inseparables Technics MK2, equipos que, además de formar parte de la estética clásica del DJ, representan para él instrumentos de precisión y memoria.

La diferencia está en la técnica.

Seleccionar un disco, encontrar el momento exacto, escuchar la mezcla y sincronizar dos canciones exige una relación física con la música que desaparece cuando todo se reduce a un archivo digital.

Por eso, su propuesta no busca simplemente reproducir canciones antiguas.

Busca preservar una manera de hacerlas sonar.

Y allí radica una de las particularidades de su trayectoria: Pedro Romo no plantea el vinilo como una pieza de museo, sino como una herramienta artística todavía vigente.

De DJ a referente cultural

Su recorrido comenzó profesionalmente en Quito en 1982. Desde entonces, la escena musical ecuatoriana cambió de manera radical: aparecieron nuevos géneros, evolucionaron las discotecas, llegaron los formatos digitales y la manera de consumir música se transformó por completo.

Romo, sin embargo, continuó detrás de sus tornamesas.

En 2017 recibió un Diploma de Honor de la Asociación de Artistas Profesionales de Pichincha, reconocimiento otorgado por sus 35 años de trayectoria y por su aporte al arte y la cultura.

Ese mismo año su carrera también quedó registrada en la revista Somos Arte, participó como juez oficial del concurso nacional de DJs “Top DJ”, producido por RTU, y formó parte de un documental de televisión argentina de aproximadamente 50 minutos dedicado a su experiencia y conocimientos sobre la profesión.

Su trayectoria internacional incluye además una presentación en Argentina en octubre de 2025 y la participación, en marzo de 2026, en la apertura del megaevento internacional “Love the 90s”.

La nostalgia también puede ser una industria

Una de las facetas más interesantes de Pedro Romo aparece cuando la música abandona la cabina y se convierte en experiencia.

Su proyecto “Vinilo de Oro” representa precisamente esa evolución: una propuesta propia de entretenimiento retro construida alrededor del vinilo y de una identidad estética reconocible.

El concepto busca recuperar el ambiente de otras décadas sin limitarse a reproducir recuerdos. Existe una intención de crear una experiencia contemporánea alrededor de ellos.

Con presentaciones y actividades que han alcanzado ciudades como Ambato, Baños, Ibarra y Cumbayá, la propuesta ha ampliado su presencia más allá de Quito.

Es allí donde el artista adquiere también una dimensión empresarial y de gestión cultural: crea sus propios escenarios, desarrolla conceptos y convierte una tradición musical en una propuesta de entretenimiento.

La nostalgia, en sus manos, deja de ser únicamente memoria.

Se transforma en producción.

Formar a quienes vienen detrás

La permanencia de un oficio no depende únicamente de quienes lo ejercen; también necesita nuevas generaciones dispuestas a aprenderlo.

En esa línea, Romo fue cofundador de Romo DJ Academy, institución orientada a la formación profesional de DJs en Ecuador y desde la cual ha contribuido a preparar a nuevos talentos.

Su trabajo como formador amplía así el significado de su trayectoria. Ya no se trata únicamente de conservar una técnica personal, sino de transmitir conocimientos y abrir camino para quienes desean convertir la música en una profesión.

Esta visión conecta con uno de los objetivos que actualmente impulsa: promover una mayor visibilidad y reconocimiento para quienes ejercen el oficio de DJ en Ecuador.

El debate sobre el reconocimiento profesional

Como parte de su gira institucional de medios 2026, Pedro Romo busca poner sobre la mesa una conversación que trasciende su propia carrera: el reconocimiento y la visibilización del gremio DJ.

Su convocatoria está dirigida a DJs con ocho o más años de trayectoria activa, a quienes invita a participar en un proceso destinado a recopilar información sobre sus carreras y apoyar su visibilización ante el Ministerio del Trabajo.

La iniciativa plantea una reflexión relevante sobre la evolución de las profesiones vinculadas a la música y la necesidad de reconocer el trabajo, la formación y la experiencia que existen detrás de una actividad que durante décadas fue vista únicamente como entretenimiento.

Una historia que todavía está sonando

La carrera de Pedro Romo resulta particular porque ha atravesado varias generaciones tecnológicas sin abandonar el lenguaje que aprendió en sus primeros años.

Mientras la industria musical continúa avanzando hacia nuevas herramientas, plataformas y sistemas de producción, él conserva una práctica que requiere paciencia, conocimiento y contacto físico con la música.

Pero quizá su mayor aporte no esté solamente en mantener vivo el vinilo.

Está en demostrar que la innovación no siempre significa abandonar el pasado.

A veces consiste en tomar aquello que parecía destinado a desaparecer y encontrarle un nuevo lugar en el presente.

Después de 44 años detrás de las tornamesas, Pedro Romo continúa mezclando discos, creando experiencias, formando DJs y construyendo una escena alrededor de una cultura musical que marcó a varias generaciones.

Y mientras la aguja siga encontrando el surco, aquella historia todavía tendrá música para contar.

Pedro Romo | DJ · Productor · Referente cultural del Ecuador

Trayectoria: desde 1982
Especialidad: mezcla profesional en vinilo
Proyecto: Vinilo de Oro
Formación: Romo DJ Academy
Instagram: @dj_pedro_antonio_romo
TikTok: @pedroromobarrionuevo
YouTube: DJ Pedro Romo

Fuente: Geovanny Ramos