Cerca de 36.000 hectáreas de manglar son protegidas gracias al liderazgo comunitario, la innovación tecnológica y un modelo que demuestra que el desarrollo sostenible comienza donde las personas y la naturaleza trabajan en armonía.

En un mundo donde la degradación ambiental avanza a un ritmo preocupante, Ecuador está construyendo una historia distinta. No nace únicamente desde laboratorios científicos o grandes políticas públicas, sino desde las manos de quienes han convivido durante generaciones con uno de los ecosistemas más extraordinarios del planeta: el manglar.
Cangrejeros, pescadores artesanales, recolectores de concha prieta y comunidades costeras se han convertido en los protagonistas de una estrategia de conservación que hoy fortalece cerca de 36.000 hectáreas de manglares, demostrando que proteger la biodiversidad también significa proteger la economía familiar, la seguridad alimentaria y el futuro de miles de personas.
Con el acompañamiento de The Nature Conservancy (TNC Ecuador), instituciones públicas y organizaciones aliadas, el país consolida un modelo donde la conservación deja de ser una responsabilidad exclusiva del Estado para convertirse en una construcción colectiva.
Un ecosistema que sostiene la vida
Los manglares representan uno de los ecosistemas más eficientes del planeta.
Sus raíces funcionan como auténticas barreras naturales frente a tormentas, marejadas, inundaciones y procesos de erosión costera. Al mismo tiempo, capturan grandes cantidades de carbono, ayudando a mitigar los efectos del cambio climático, mientras sirven de refugio para innumerables especies marinas y sostienen actividades económicas esenciales para las comunidades costeras.
Su valor, sin embargo, va mucho más allá de la biodiversidad.
Cada hectárea conservada protege también una forma de vida, una tradición y un patrimonio natural que ha acompañado durante siglos a las poblaciones del litoral ecuatoriano.

Más de 15.000 nuevas hectáreas bajo custodia comunitaria
Uno de los mayores avances registrados entre 2025 y 2026 ha sido la incorporación de 15.163 hectáreas de manglar a nuevos Acuerdos de Uso Sostenible y Custodia del Ecosistema de Manglar (AUSCEM).
Este logro fue posible gracias al acompañamiento técnico brindado por TNC Ecuador para fortalecer a 13 asociaciones comunitarias mediante planes de manejo, capacitación y procesos organizativos que hoy permiten ejercer una gobernanza ambiental más sólida.
Este modelo reconoce oficialmente el papel de quienes históricamente han protegido estos territorios, convirtiéndolos en aliados estratégicos para la conservación nacional.
Cuando las comunidades lideran, la conservación se fortalece
Actualmente, 28 asociaciones custodias participan activamente en programas de fortalecimiento organizacional, monitoreo ambiental, vigilancia comunitaria y manejo sostenible de los recursos naturales.
El impacto de este trabajo conjunto alcanza 35.952 hectáreas de manglar, consolidando uno de los mayores esfuerzos de conservación comunitaria del país.
Más allá de las cifras, este modelo demuestra que quienes dependen directamente del ecosistema suelen ser también sus mejores protectores cuando cuentan con herramientas, capacitación y respaldo institucional.

Tecnología al servicio de la naturaleza
La conservación moderna ya no depende únicamente de recorridos terrestres o vigilancia tradicional.
Ecuador avanza hacia una nueva etapa mediante el desarrollo del Sistema de Alerta Temprana Comunitario para Manglares (SATC), impulsado por TNC Ecuador, el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) y el Capítulo Ecuador de la Global Mangrove Alliance.
Esta plataforma combinará información satelital, monitoreo geoespacial, aplicaciones móviles y conocimiento local para detectar amenazas casi en tiempo real.
Entre ellas destacan:
- Tala ilegal.
- Contaminación.
- Expansión agrícola y acuícola.
- Uso de artes de pesca prohibidas.
- Eventos hidrometeorológicos extremos.
A finales de este año, cuatro comunidades del Golfo de Guayaquil contarán con este sistema, fortaleciendo su capacidad para actuar antes de que los daños sean irreversibles.
La tecnología, en este caso, no reemplaza el conocimiento ancestral, sino que lo potencia.
Conservar también significa alimentar
La sostenibilidad ambiental no puede separarse del bienestar humano.
Por ello, junto con FONDAGUA, la Reserva Ecológica Manglares Churute y el Ministerio de Ambiente y Energía, TNC Ecuador impulsa un programa de huertos orgánicos comunitarios destinado a fortalecer la seguridad alimentaria de familias vinculadas a la pesca artesanal y la recolección de cangrejo rojo.
La iniciativa beneficiará directamente a 150 personas y, de forma indirecta, a cerca de 600 integrantes de sus familias, promoviendo la producción local de alimentos saludables y aumentando la resiliencia frente a los desafíos económicos y climáticos.
Es una demostración de que proteger el ambiente también mejora la calidad de vida.
La Corriente de Humboldt: un patrimonio compartido
El trabajo desarrollado en Ecuador forma parte del Paisaje Icónico Corriente de Humboldt, una iniciativa regional que conecta los ecosistemas marinos y costeros de Ecuador, Perú y Chile.
Se trata de una de las zonas oceánicas más productivas del planeta, fundamental para la biodiversidad, la pesca sostenible, la captura de carbono y la seguridad alimentaria de millones de personas.
La cooperación internacional permite integrar ciencia, innovación y liderazgo comunitario para enfrentar desafíos comunes que trascienden las fronteras.

El futuro se construye desde las comunidades
Durante décadas, la conservación fue entendida como una tarea reservada para especialistas.
Hoy, Ecuador demuestra que el futuro ambiental depende, sobre todo, de quienes conocen cada rincón del territorio y mantienen una relación cotidiana con él.
Los manglares continúan siendo refugio de especies, barrera natural frente al cambio climático y fuente de sustento para miles de familias. Pero también se han convertido en un ejemplo de cómo la confianza en las comunidades puede generar resultados medibles, sostenibles y replicables.
En tiempos donde la crisis climática exige respuestas inmediatas, el país ofrece una lección poderosa: la naturaleza prospera cuando las personas dejan de ser simples habitantes del territorio para convertirse en sus guardianes.

"Cada manglar protegido representa mucho más que un ecosistema conservado: es una comunidad fortalecida, una costa más resiliente y una promesa de futuro para las próximas generaciones."
Fuente: The Nature Conservaty, Carolina Bustamante, Fotografías: Angel Bayona, Infografía: RPI.





