Una sentencia millonaria marca un antes y un después en la historia corporativa del país asiático. El presidente del Grupo SK deberá pagar 644 millones de dólares a su exesposa, en un proceso judicial que trasciende lo personal y pone bajo la lupa el poder de los grandes conglomerados familiares.

En Corea del Sur, donde los grandes conglomerados familiares representan el motor de la economía nacional, un fallo judicial ha captado la atención de los mercados internacionales y de la opinión pública. El presidente de SK Group, Chey Tae-won, ha sido condenado a pagar 644 millones de dólares a su exesposa, Roh Soh-yeong, en uno de los procesos de divorcio más costosos y mediáticos de la historia reciente del país.
La resolución, que aún deberá quedar firme de manera definitiva, reduce la cifra inicialmente fijada en 2024 —cercana a los 1.000 millones de dólares—, pero mantiene el caso como uno de los acuerdos económicos más significativos derivados de una separación matrimonial a nivel mundial.
Una historia que tardó una década en llegar a los tribunales
El origen del proceso se remonta a la ruptura de un matrimonio de 35 años, que comenzó a fracturarse cuando se hizo público que Chey Tae-won había tenido un hijo fuera del matrimonio. Desde entonces, la disputa legal evolucionó hasta convertirse en un complejo debate sobre la distribución del patrimonio de una de las familias empresariales más influyentes de Corea del Sur.
Durante las primeras instancias judiciales, la defensa de Roh Soh-yeong sostuvo que el crecimiento del Grupo SK estuvo estrechamente vinculado al respaldo que el empresario recibió de su entonces suegro, Roh Tae-woo, presidente de Corea del Sur entre 1988 y 1993.
Sin embargo, el Tribunal Supremo descartó posteriormente que determinados recursos económicos de origen ilícito pudieran formar parte del patrimonio conyugal, lo que derivó en la reducción del monto económico fijado en la sentencia más reciente.
El imperio empresarial detrás del caso
Más allá del ámbito familiar, el litigio involucra a uno de los gigantes industriales más importantes del planeta.
Fundado en 1953 como una empresa textil, SK Group evolucionó hasta convertirse en el segundo conglomerado empresarial más grande de Corea del Sur, solo por detrás de Samsung. Sus operaciones abarcan sectores estratégicos como telecomunicaciones, energía, petroquímica, biotecnología y, especialmente, la industria de los semiconductores.
Su filial SK Hynix se ha consolidado como uno de los mayores fabricantes mundiales de memorias para inteligencia artificial y uno de los principales proveedores tecnológicos de Nvidia, impulsando un extraordinario crecimiento financiero durante los últimos años.
Ese auge permitió que la compañía protagonizara recientemente una histórica salida a bolsa en Estados Unidos, considerada la mayor realizada por una empresa extranjera en ese mercado.
Cuando la vida privada impacta al mundo corporativo
Aunque el proceso corresponde al ámbito personal, sus repercusiones han trascendido ampliamente los tribunales. La figura de Chey Tae-won simboliza el liderazgo de una generación de empresarios que han convertido a Corea del Sur en una potencia tecnológica global.
La sentencia reabre el debate sobre la transparencia, la gobernanza corporativa y el papel que desempeñan las familias propietarias de los llamados chaebols, conglomerados cuya influencia económica y política continúa siendo determinante dentro del país asiático.
Al mismo tiempo, el caso refleja cómo incluso los líderes de algunas de las compañías más valiosas del mundo no permanecen ajenos al escrutinio judicial cuando los conflictos personales alcanzan dimensiones históricas.
Un precedente para la élite empresarial
Más que un divorcio millonario, la resolución representa un precedente para la justicia surcoreana y para el ecosistema empresarial del país. Mientras el fallo aún puede enfrentar nuevas etapas legales, el denominado "divorcio del siglo" confirma que el patrimonio, el liderazgo corporativo y la vida privada pueden converger en un mismo escenario con consecuencias económicas de alcance internacional.
En una nación donde los grandes conglomerados impulsan buena parte del crecimiento económico, este proceso deja una lección clara: incluso las mayores fortunas del mundo pueden verse redefinidas por las decisiones de los tribunales.
Fuente Foto: JOONGANG ILBO





