En una industria donde las modas de bienestar cambian constantemente, Zendaya ha demostrado que escuchar al propio cuerpo puede ser más importante que seguir la corriente.

La actriz, una de las figuras más influyentes de Hollywood, sorprendió al revelar que no comparte una de las prácticas más populares entre celebridades: los baños de agua helada o cold plunges.
Durante una entrevista con Vogue, la protagonista de Spider-Man: Brand New Day confesó que prefiere las duchas largas y calientes como una forma de relajarse después de jornadas exigentes. Incluso aseguró que esos momentos representan un espacio de calma personal, muy distinto a la experiencia de sumergirse en agua fría.
Una tendencia con beneficios... y también matices
Los baños de agua helada se han convertido en una práctica habitual entre deportistas y celebridades por sus posibles efectos sobre la recuperación muscular, la disminución del estrés y el aumento del estado de alerta. Sin embargo, especialistas advierten que sus beneficios no son iguales para todas las personas.
El médico especialista en medicina deportiva Dominic King reconoce que la terapia con frío puede ofrecer ventajas físicas y funcionales en determinados casos, especialmente para la recuperación tras el ejercicio intenso.
No obstante, la fisióloga del ejercicio y experta en nutrición Stacy Sims sostiene que las mujeres presentan respuestas fisiológicas diferentes frente a la exposición al frío. Según explica, la inmersión en agua helada puede activar con mayor intensidad el sistema nervioso simpático femenino, generando una respuesta distinta a la observada en los hombres y reduciendo algunos de los beneficios metabólicos que suelen atribuirse a esta práctica.
La evidencia científica aún evoluciona
Las investigaciones disponibles muestran un panorama que todavía continúa desarrollándose. Algunos estudios han identificado diferencias hormonales y metabólicas entre hombres y mujeres durante la exposición al frío, mientras que otras investigaciones no encontraron diferencias significativas en ciertos parámetros fisiológicos.
Un análisis reciente también observó que los hombres reportaron mejoras en la calidad del sueño tras los baños de hielo, un efecto que no se presentó con la misma claridad en las mujeres.
El calor también puede aportar beneficios
Lejos de considerar el frío como la única alternativa, diversos especialistas destacan que la exposición moderada al calor, mediante duchas calientes o sesiones de sauna, puede favorecer la circulación, estimular mecanismos de reparación celular y contribuir al bienestar general, especialmente en mujeres.
Stacy Sims señala que sesiones de entre 10 y 15 minutos, realizadas un par de veces por semana, podrían ofrecer beneficios cardiovasculares y metabólicos gracias a la activación de proteínas relacionadas con la protección y recuperación de las células.
Escuchar al cuerpo, la mejor tendencia
La postura de Zendaya refleja una idea que cada vez gana más respaldo entre profesionales de la salud: no todas las tendencias son universales. Lo que funciona para una persona puede no ser la mejor opción para otra, y factores como la edad, el sexo, la condición física y el estado de salud influyen en la respuesta del organismo.
En una época marcada por las modas virales del bienestar, la actriz recuerda que el autocuidado también consiste en conocer las propias necesidades y tomar decisiones informadas, respaldadas por la evidencia científica y el criterio médico cuando sea necesario.
Su elección no rechaza la innovación ni las nuevas prácticas, sino que pone en primer plano un principio esencial: el verdadero bienestar comienza escuchando al propio cuerpo antes que a las tendencias.
Fuente Foto Portada: Prada Beauty





