Fotoprotección, hidratación y productos para el cuidado de la piel encuentran en el comercio electrónico un escaparate cada vez más relevante. Durante el verano de la Sierra, la búsqueda de bienestar se combina con una nueva manera de comprar: anticipada, informada y desde cualquier lugar.

El carrito de vacaciones ya no se prepara únicamente frente a una vitrina. Antes de hacer una maleta, muchos consumidores también abren una aplicación, comparan productos, revisan características y organizan aquellas compras destinadas a cuidar la piel y hacer más cómodos sus días de descanso.

En Ecuador, esta transformación coincide con un mercado particularmente activo: de acuerdo con información de Kantar difundida en 2026, 85 de cada 100 hogares adquieren al menos un producto de cuidado personal y belleza durante el año.

Y cuando llega el verano de la Sierra, determinadas categorías adquieren todavía mayor relevancia. Fotoprotectores, hidratantes, protectores labiales, repelentes, productos capilares y alternativas diseñadas para niños o pieles sensibles forman parte de una cesta que responde tanto al cuidado personal como a las condiciones propias de las vacaciones.

El verano mueve el mercado de la protección solar

El sol tiene una incidencia evidente sobre las decisiones de compra. Según datos proporcionados por Megalabs, la Sierra concentra aproximadamente el 70 % de las unidades de protección solar comercializadas en Ecuador y durante su temporada de verano se vende cerca del 30 % del total anual de esta categoría.

Son cifras que permiten entender por qué la fotoprotección se convierte en uno de los productos protagonistas de esta época. Más horas al aire libre, viajes, piscinas, playa y actividades recreativas exponen la piel al sol, al calor, al cloro y al agua de mar, y modifican temporalmente las prioridades del consumidor.

Sin embargo, la tendencia también revela una evolución interesante: ya no se busca simplemente “un protector solar”. El comprador presta mayor atención al tipo de piel, textura, resistencia al agua, facilidad de aplicación, respaldo del producto y nivel de protección.

“Hoy los consumidores buscan productos que, además de brindar una protección adecuada, se adapten a su tipo de piel, estilo de vida y actividades cotidianas”, explica Gilmar Zárate, gerente general de Megalabs Ecuador.

Del estante a la pantalla

Aquí aparece un segundo protagonista: el comercio electrónico.

La compra digital encuentra una ventaja particular en categorías como belleza y cuidado personal porque permite investigar antes de decidir. El consumidor puede explorar alternativas, revisar especificaciones y organizar su búsqueda según edad, tipo de piel, destino o actividad sin depender exclusivamente de aquello que encuentra en una tienda física.

La comodidad también modifica el momento de la compra. Productos que antes podían adquirirse a última hora ahora pueden incorporarse a la planificación del viaje junto con reservaciones, equipaje y otros preparativos.

“Las personas buscan resolver sus necesidades de manera más práctica, comparar alternativas y acceder a productos desde cualquier lugar”, señala María José Aguirre, Country Manager de Mercado Libre Ecuador.

La ejecutiva destaca además un concepto fundamental para el crecimiento de este canal: confianza. En productos relacionados con el cuidado personal, la conveniencia por sí sola no basta; información clara, características correctamente descritas y seguridad durante la compra forman parte de la experiencia que espera el consumidor.

Comprar belleza también significa informarse

La digitalización está convirtiendo el proceso de compra en una pequeña investigación personal.

Un buen ejemplo es el fotoprotector. El conocido factor de protección solar o FPS constituye uno de los criterios, pero no el único. El consumidor puede encontrar productos que declaran cobertura frente a radiación UVB y UVA y, dependiendo de su formulación, protección adicional frente a luz visible de alta energía (HEV) o radiación infrarroja A (IR-A).

A ello se suman variables mucho más cotidianas: ¿es cómodo para utilizar todos los días?, ¿corresponde al tipo de piel?, ¿es resistente al agua?, ¿resulta fácil de reaplicar?, ¿su formato permite llevarlo en el bolso o durante un viaje?

El comercio electrónico tiene aquí una oportunidad especialmente interesante: transformar una página de producto en un espacio que no solo venda, sino que ayude a elegir.

PLAYDATOS | El nuevo carrito del verano

85 de cada 100 hogares ecuatorianos adquieren al menos un producto de belleza y cuidado personal al año.

70 % de las unidades de protección solar comercializadas en Ecuador se concentran aproximadamente en la Sierra, según datos de Megalabs.

30 % del volumen anual de esta categoría se comercializa durante la temporada de verano de la Sierra, de acuerdo con la misma fuente.

Estos datos no significan que todas esas compras se realicen por internet, pero ayudan a dimensionar el atractivo que las categorías de belleza y cuidado personal representan para las plataformas digitales.

Más que precio: conveniencia, información y confianza

Este es quizá el cambio más significativo. En el entorno online, competir únicamente por precio resulta insuficiente. El consumidor puede comparar en segundos y espera encontrar información que le permita sentirse seguro antes de pulsar “comprar”.

Para las marcas y plataformas, el desafío pasa entonces por reunir cuatro atributos: disponibilidad, conveniencia, información y confianza. Para el usuario, la ventaja está en poder planificar mejor y encontrar alternativas ajustadas a sus necesidades.

Y para el mercado de belleza y cuidado personal, el verano funciona como una poderosa vitrina de una transformación mucho mayor: productos profundamente ligados a la experiencia física —la piel, el cabello, el bienestar y el cuidado cotidiano— están encontrando cada vez más espacio dentro de una experiencia de compra digital.

Porque el nuevo ritual de belleza puede comenzar mucho antes de abrir un envase. Puede empezar frente a una pantalla, comparando, aprendiendo y eligiendo.

PLAYTIP | El cuidado no termina con las vacaciones

Aunque el verano aumenta el interés por la protección solar, la fotoprotección no debería entenderse únicamente como un artículo para llevar a la playa o durante un viaje. Incorporarla de manera adecuada a la rutina cotidiana permite convertir una compra estacional en un hábito permanente de cuidado.

Y esa puede ser la verdadera evolución detrás del carrito digital: no comprar más por comprar, sino disponer de mejores herramientas para elegir aquello que realmente necesitamos.

Fuente: Sofía Rivera, Mercado Libre