Una mirada luminosa y profundamente humana sobre los primeros descubrimientos de la vida llega a los cines con una delicadeza que promete conquistar tanto al corazón como a la memoria.

La animación europea vuelve a demostrar su poder evocador con Little Amélie (título original Amélie et la Métaphysique des tubes), una obra inspirada en la niñez de la escritora belga Amélie Nothomb y basada libremente en su célebre libro Métaphysique des tubes. Dirigida con exquisita sensibilidad por Maïlys Vallade y Liane‑Cho Han, esta coproducción entre Francia y Bélgica, de 77 minutos de duración, se estrena en los cines de España el 20 de febrero de 2026, consolidándose como una de las joyas animadas más esperadas del año.
La película narra con humor, lirismo y una imaginación desbordante los primeros tres años de vida de una niña superdotada nacida en Japón, que descubre el mundo con una intensidad casi metafísica. Desde la fascinación por el agua y el lenguaje hasta la construcción de la memoria y la identidad, cada instante cotidiano se transforma en un acto de revelación. Con una animación luminosa y una sensibilidad casi táctil, la cinta invita a redescubrir la infancia como el territorio donde se forjan las emociones que nos acompañarán toda la vida.

El reconocimiento internacional ha sido rotundo. Little Amélie conquistó al público en importantes festivales, obteniendo el Premio del Público en Annecy 2025 y múltiples galardones en certámenes de Europa, Asia y Estados Unidos, además de nominaciones en premios de gran prestigio dentro de la industria cinematográfica. Su distribución en Norteamérica por GKIDS —sello asociado a grandes maestros de la animación contemporánea— refuerza su prestigio como una de las propuestas artísticas más destacadas del año.
Más allá de sus méritos técnicos, la cinta emociona por su universalidad. En la mirada traviesa y lúcida de la pequeña Amélie se reconoce la esencia de toda infancia: la sorpresa ante lo desconocido, la ternura de los primeros afectos y la comprensión temprana de la alegría y la pérdida. Con elegancia narrativa y una estética envolvente, Little Amélie no solo se perfila como un deleite visual, sino como una experiencia íntima que invita al espectador —de cualquier edad— a recordar quién fue antes de aprender a olvidar.




