Más de un centenar de cuencanos participaron en una iniciativa que convirtió a uno de los grandes símbolos culturales de Cuenca en un lienzo para la creatividad.

Las 85 obras seleccionadas permanecen expuestas en el Museo Artesa, mientras la propuesta ganadora será reproducida a escala real y permanecerá como homenaje a la identidad de la ciudad.

Hay símbolos que representan una ciudad y otros que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de su propia memoria. La Chola Cuencana pertenece a ese segundo grupo: su vestimenta, su historia y su presencia en la cultura local evocan el trabajo, las tradiciones y el orgullo por las raíces de Cuenca.

Con la intención de mirar ese patrimonio desde una perspectiva contemporánea, Artesa, en conjunto con el GAD Municipal de Cuenca, puso en marcha la primera edición de “Decora tu Cholita Cuencana”, una propuesta que convirtió el arte en un puente entre generaciones.

El resultado superó las expectativas: más de 100 personas se sumaron a la convocatoria y fueron recibidas 85 obras inéditas, creadas a partir de figuras de cerámica de la tradicional Cholita Cuencana elaboradas por Artesa.

Hoy, esas piezas forman parte de una exposición abierta al público en el Museo Artesa, donde el visitante puede encontrarse con 85 maneras diferentes de interpretar un mismo símbolo.

Una tradición que encontró nuevos colores

La convocatoria invitó a los participantes a intervenir artísticamente 100 figuras de cerámica mediante colores, formas y diferentes lenguajes creativos.

El resultado es un mosaico de miradas que demuestra que preservar una tradición no significa mantenerla inmóvil.

Cada obra propone una lectura particular de la Chola Cuencana. Algunas exploran elementos vinculados con la arquitectura y el paisaje de la ciudad; otras recurren al color, las texturas y diferentes recursos visuales para construir una interpretación personal.

Así, una figura asociada a la memoria colectiva se convirtió en un espacio para que nuevos creadores expresaran cómo perciben su propia identidad.

Ángela Campoverde y una propuesta que trascenderá la exposición

Entre las 85 creaciones, una propuesta consiguió destacarse ante el jurado.

La obra ganadora fue realizada por Ángela Campoverde, estudiante de Ingeniería Química y artista autodidacta, cuya propuesta fue reconocida por la calidad de su ejecución, la originalidad de su concepto y la manera en que incorporó elementos relacionados con la arquitectura y las tradiciones cuencanas.

Su reconocimiento tendrá además una dimensión especial.

La obra será reproducida a escala real y posteriormente exhibida en un espacio emblemático de Cuenca, convirtiéndose en una pieza destinada a permanecer en la ciudad como homenaje a su identidad cultural.

De esta manera, la iniciativa trasciende las paredes del museo y encuentra una nueva forma de dialogar con el espacio público.

El patrimonio también se construye desde la participación

Uno de los valores más importantes de “Decora tu Cholita Cuencana” está precisamente en su carácter participativo.

No se trató únicamente de una exposición de artistas profesionales. La convocatoria abrió las puertas a personas dispuestas a expresar, mediante la creatividad, su propia relación con las tradiciones de Cuenca.

Además de reconocer a los tres primeros lugares y entregar tres menciones de honor, la organización otorgó certificados a todos los participantes, reconociendo el valor de cada propuesta dentro de esta celebración colectiva.

Las 85 piezas permanecerán expuestas en el Museo Artesa, ofreciendo al público la posibilidad de recorrer diferentes interpretaciones de uno de los íconos más reconocibles de la cultura cuencana.

Artesa: cerámica que cuenta historias

La iniciativa encuentra además una conexión natural con la trayectoria de Artesa, empresa que nació en Cuenca en 1971 y que, después de 55 años de historia, se ha consolidado como uno de los referentes ecuatorianos de la cerámica artesanal.

Su trabajo ha estado vinculado a la representación de historias, formas, texturas y colores asociados con la identidad ecuatoriana.

En ese contexto, poner una figura de la Chola Cuencana en manos de la ciudadanía significó llevar esa tradición un paso más allá: permitir que la cerámica se convirtiera nuevamente en un vehículo de expresión cultural.

Una nueva mirada para las nuevas generaciones

El verdadero valor de una tradición se mide también por su capacidad de dialogar con quienes vienen detrás.

Iniciativas como esta permiten que las nuevas generaciones se acerquen al patrimonio desde un lenguaje que les resulta propio: el arte, la creatividad y la participación.

La Chola Cuencana deja así de ser únicamente una representación del pasado para convertirse en un símbolo que continúa evolucionando con su comunidad.

Y quizás allí reside la mayor riqueza de esta experiencia: comprender que la identidad cultural no es una pieza detenida en el tiempo, sino una construcción viva que cada generación puede interpretar, cuidar y enriquecer.

Un homenaje que seguirá creciendo

“Decora tu Cholita Cuencana” demuestra que el patrimonio puede celebrarse de muchas maneras. Puede habitar un museo, inspirar una obra de arte, convertirse en una conversación familiar o encontrar un nuevo lugar en las calles de una ciudad.

La reproducción a escala real de la propuesta de Ángela Campoverde llevará ahora este proyecto a un espacio emblemático de Cuenca, donde su presencia podrá convertirse en parte del paisaje urbano y de la memoria cotidiana de sus habitantes.

Más de 100 personas ya dejaron su huella en esta primera edición. Son 85 obras, 85 interpretaciones y una misma raíz.

Porque cuando una comunidad se reúne para reinterpretar aquello que la representa, la tradición deja de ser solamente un recuerdo: se transforma en una historia que continúa escribiéndose.

Fuente: Gloria Redin, Taktikee