La sandía siempre ha sido sinónimo de verano, pero pocas veces la hemos imaginado sobre una parrilla.

Esta receta transforma una fruta cotidiana en una entrada sofisticada, fresca y sorprendente, donde el calor intensifica su dulzor y el queso feta aporta el contraste perfecto.

La historia de una fruta que se convirtió en símbolo del verano

El 3 de agosto se celebra el Día Mundial de la Sandía, una fecha gastronómica dedicada a una de las frutas más refrescantes y reconocibles de la temporada. Los calendarios gastronómicos de 2026 también la registran como National Watermelon Day en Estados Unidos.

La sandía tiene una larga historia de cultivo y consumo, especialmente vinculada a regiones cálidas. Su enorme contenido de agua y su sabor dulce la convirtieron con el tiempo en un alimento inseparable de los días de calor.

La sandía tiene una larga historia de cultivo y consumo, especialmente vinculada a regiones cálidas. Su enorme contenido de agua y su sabor dulce la convirtieron con el tiempo en un alimento inseparable de los días de calor.

Pero la cocina contemporánea ha decidido cambiar las reglas: ya no se limita a servirse fría y en trozos. Puede convertirse en gazpachos, ceviches vegetales, postres, bebidas y, como en esta propuesta, incluso en una preparación caliente.

La receta

La magia comienza cuando la sandía entra en contacto con la parrilla. El calor carameliza ligeramente sus azúcares y concentra su sabor.

Después se acompaña con queso feta desmenuzado, menta fresca, pistachos tostados y una miel ligeramente picante. El resultado es dulce, salado, ácido, fresco y ligeramente especiado.

Ingredientes

  • 4 triángulos gruesos de sandía sin semillas
  • 120 g de queso feta
  • 2 cucharadas de pistachos tostados
  • Hojas de menta fresca
  • 2 cucharadas de miel
  • 1 chile rojo dulce o ligeramente picante
  • Jugo de ½ lima
  • Aceite de oliva extra virgen
  • Sal marina
  • Pimienta negra

 

Paso a paso

  1. Cortar la sandía en triángulos gruesos, procurando que mantengan su estructura.
  2. Secar ligeramente la superficie con papel de cocina.
  3. Calentar una parrilla o plancha a temperatura alta.
  4. Pintar la sandía con unas gotas de aceite de oliva.
  5. Marcarla durante aproximadamente 1 minuto y medio por cada lado.
  6. Mezclar la miel con el jugo de lima y el chile finamente picado.
  7. Servir la sandía caliente.
  8. Añadir feta, pistachos y hojas de menta.
  9. Terminar con la miel picante, sal marina y pimienta.

Recomendaciones

La clave es no cocinar demasiado la sandía. Debe quedar caliente y ligeramente caramelizada por fuera, pero conservar buena parte de su textura interior.

Para una versión aún más sofisticada puede añadirse jamón serrano crujiente o unas gotas de reducción de vinagre balsámico.

OTRAS PROPUESTAS DE LA MISMA RECETA