El artista español recupera el clásico compuesto por Daniel Toro y Julio Fontana para “De un siglo anterior”. Una interpretación sobria, nostálgica y profundamente latinoamericana que convierte la imposibilidad de olvidar un amor en uno de los momentos más íntimos de su nuevo álbum.

Hay despedidas que parecen superadas hasta que alguien vuelve. Entonces, aquello que creíamos enterrado recupera su voz, su rostro y todos los recuerdos que habíamos aprendido a mantener a distancia.
Esa herida es el corazón de “Zamba para olvidar”, la célebre composición argentina de Daniel Toro y Julio Fontana que Enrique Bunbury ha llevado a su propio universo dentro de De un siglo anterior, su decimocuarto álbum de estudio, publicado en abril de 2026. Es, además, la única versión de una canción ajena incluida en el disco.
Pero Bunbury no llega a esta obra como quien simplemente recupera un clásico. Se aproxima a ella desde el respeto por una tradición musical latinoamericana que lleva años explorando y desde una interpretación donde su voz parece comprender perfectamente que, algunas veces, olvidar requiere enfrentarse nuevamente a aquello que más queremos dejar atrás.
Una canción que apareció casi por accidente
La presencia de “Zamba para olvidar” en el álbum no estaba prevista.
Bunbury ha explicado que inicialmente no tenía intención de incluir versiones en De un siglo anterior. Mientras trabajaba en el estudio, la canción se cruzó en su camino: la interpretó por su cuenta en casa, quedó cautivado por ella y terminó incorporándola al proyecto. El propio músico ha llegado a describir su inclusión como un “bello accidente”.
Había además un desafío nuevo. A pesar de su extensa trayectoria y de su conocida fascinación por las músicas de América Latina, Bunbury nunca había grabado una zamba. Según explicó, le atraía especialmente su carácter campesino y encontró en ella una manera de expresar el vínculo emocional y musical que mantiene con Argentina.
Ese acercamiento tiene sentido dentro de un álbum que recorre diferentes tradiciones. En De un siglo anterior conviven tango, son, cumbia, ranchera y zamba, entre otros lenguajes que remiten a la extraordinaria riqueza de la música popular latinoamericana del siglo XX.
Cuando el regreso duele más que la ausencia
La historia de “Zamba para olvidar” posee una belleza devastadora por su sencillez.
Alguien que comenzaba finalmente a olvidar recibe nuevamente la presencia de aquel amor que se marchó. No existe entusiasmo por el reencuentro. Tampoco una fantasía evidente de reconciliación.
Existe dolor.
La persona que regresa obliga al protagonista a mirar nuevamente una historia que ya intentaba dejar atrás. El silencio se convierte entonces en refugio: hablar significaría remover aquello que aparentemente ya no existe.
La composición transforma así la contradicción entre extrañar y necesitar olvidar en su gran fuerza emocional. Incluso la propia canción termina formando parte de la soledad de quien canta; la música conserva aquello que la vida intenta abandonar. La letra completa y sus autores están acreditados en el sitio oficial de Bunbury.
Es precisamente el tipo de relato donde la voz del zaragozano encuentra un territorio natural. Bunbury no necesita exagerar la tristeza: la deja respirar.
Guitarra española, piano y una interpretación contenida
La grabación conserva elementos capaces de mantener la conexión con el género sin convertirla en una reconstrucción arqueológica.
En los créditos aparecen Sebastián Aracena en guitarra española, Jorge Rebenaque en piano y órgano Hammond, Johnny Molina en bombo, Luri Molina en contrafagot y Ramón Gacías en batería. La producción estuvo a cargo del propio Bunbury junto a Gacías.
La instrumentación resulta coherente con la filosofía general de De un siglo anterior. El álbum fue grabado en el Desierto de los Leones, en México, con la intención de explorar diferentes combinaciones de músicas latinas con otros géneros y privilegiar la sensibilidad de los intérpretes y la vulnerabilidad de la voz.
“Zamba para olvidar” encuentra precisamente su belleza en esa humanidad.
Del disco al cine
Cinco meses después de la publicación del álbum, la canción abre ahora otro capítulo. Este 25 de septiembre, Bunbury presentó su videoclip y el tema forma parte de la banda sonora de “Stray Cats: Symphony of the Dead”, nueva película de Éric Boadella, realizador que también dirigió el videoclip de “La próxima vez no habrá próxima vez”.
La elección prolonga la vida de una composición que lleva décadas viajando entre intérpretes y generaciones.
Y quizá allí esté una de las virtudes de una gran versión: no borrar la memoria de la canción original, sino encontrar una nueva emoción desde la cual contarla.
Bunbury mira hacia atrás para continuar avanzando
De un siglo anterior no plantea el pasado como un museo. Bunbury lo utiliza como materia viva.
En “Zamba para olvidar” encuentra una pieza que pertenece a otra tradición y a otra época, pero cuyo conflicto continúa siendo absolutamente contemporáneo. Porque no importa cuánto cambien las generaciones: todavía sabemos lo que significa intentar olvidar a alguien y descubrir que basta su regreso para desordenarlo todo.
Bunbury no escribió esta historia.
Pero al interpretarla consigue hacer algo esencial para cualquier gran cantante: habitarla como si durante tres minutos y medio también fuera suya.
Y así, paradójicamente, una canción creada para olvidar vuelve a demostrar por qué ciertas canciones están destinadas a permanecer.
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