Nuevos radares, anomalías geométricas y perforaciones reabren uno de los grandes misterios de la arqueología bíblica. Pero, hasta hoy, ninguna evidencia científica permite afirmar que la formación situada cerca del monte Ararat sea realmente el Arca de Noé.

Una enorme silueta semejante a un barco descansa sobre las montañas del este de Turquía. Desde que fue identificada en fotografías aéreas en 1959, la llamada formación Durupınar, cerca de Doğubayazıt, ha alimentado durante décadas una pregunta extraordinaria: ¿podrían encontrarse allí los restos de la embarcación descrita en el relato bíblico del Diluvio?
En septiembre de 2026, el misterio ha regresado con fuerza. Un proyecto internacional dirigido por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, está realizando la investigación geológica y arqueológica más amplia desarrollada hasta ahora en el lugar. Los trabajos cuentan con autorizaciones oficiales turcas y emplean radar de penetración terrestre, cartografía tridimensional, toma de muestras y perforaciones profundas. (cumhuriyet.edu.tr)
La noticia es auténtica.
La afirmación de que “se encontró el Arca de Noé”, sin embargo, no lo es.
Una silueta que parece dibujada como un barco
Durupınar posee aproximadamente 157 metros de longitud y su contorno visto desde el aire recuerda inevitablemente el casco de una embarcación. Esa semejanza ha contribuido durante décadas a relacionarla con el relato de Noé. (Noah's Ark Scans)
Pero una forma sugestiva no constituye evidencia arqueológica.
Lo verdaderamente interesante está ahora bajo tierra.
Los responsables del proyecto informaron en agosto de 2026 que los nuevos estudios geofísicos detectaron anomalías subterráneas de bordes regulares, algunas intersectándose aproximadamente en ángulos rectos, además de posibles espacios o vacíos. El equipo considera que estas señales justifican investigar si corresponden a estructuras geológicas naturales o a algo de origen humano.
Aquí resulta fundamental mantener una diferencia: un radar no está mostrando literalmente habitaciones, pasillos ni cubiertas de un barco. Registra contrastes físicos bajo el terreno que después deben interpretarse y comprobarse.

El intrigante dato del carbono
Otro resultado ha despertado especial interés.
Según Atila, aproximadamente un millar de muestras fueron recogidas durante la campaña y los análisis preliminares encontraron en determinados suelos del interior de la formación alrededor de un 40 % más de carbono que en muestras exteriores. El investigador plantea que esto podría estar relacionado con material orgánico, aunque los análisis continúan.
El propio proyecto reconoce que los resultados disponibles son sugerentes, pero no concluyentes, y que tanto una explicación geológica natural como la posibilidad de una intervención humana necesitan verificaciones adicionales.
Por tanto, encontrar una concentración diferente de carbono no equivale a encontrar madera del Arca.
Ese matiz cambia completamente el titular científico.
2026: comienza la prueba decisiva
La investigación ha entrado ahora en una etapa especialmente interesante.
Este septiembre comenzaron perforaciones en Durupınar para estudiar directamente el subsuelo. El objetivo es recuperar muestras que permitan contrastar lo observado mediante radar y, posteriormente, explorar posibles cavidades mediante instrumental especializado.
El plan científico incluye GPR, radar de penetración terrestre, tomografía de resistividad eléctrica, LiDAR, perforaciones, análisis químicos y geocronológicos y la integración de toda esa información en un modelo tridimensional del terreno.
La Universidad Sivas Cumhuriyet había anticipado que las muestras obtenidas serían estudiadas durante los meses siguientes y que los resultados del programa serían presentados posteriormente a la comunidad científica.
Eso significa que estamos observando una investigación en curso, no su conclusión.
¿Y las supuestas habitaciones del Arca?
Este es precisamente uno de los puntos que más se ha exagerado en redes sociales.
El proyecto señala que análisis de datos de radar obtenidos anteriormente mostraron patrones lineales y angulares que han sido descritos como semejantes a corredores o habitaciones. Pero sus propios responsables reconocen que todavía debe determinarse mediante investigación geológica si estas anomalías tienen un origen natural o artificial.
Por ello, titulares que aseguran que ya se encontraron “pisos”, “habitaciones”, “cubiertas” o “pasadizos del Arca” van considerablemente más lejos de lo que permiten afirmar los datos disponibles.
Hay anomalías. No hay todavía habitaciones arqueológicamente demostradas.

La explicación que durante décadas ha defendido la geología
Aquí aparece la otra mitad de esta fascinante historia.
Investigaciones geológicas anteriores han concluido que Durupınar puede explicarse como una formación completamente natural.
El geólogo Lorence Collins estudió durante años las afirmaciones sobre el sitio y sostuvo que elementos anteriormente interpretados como madera petrificada eran en realidad materiales geológicos, mientras que supuestos remaches o estructuras metálicas podían explicarse mediante concentraciones naturales de minerales como limonita y magnetita.
Otros trabajos han relacionado la singular morfología del lugar con procesos geológicos y movimientos de terreno. Incluso el repositorio documental del actual proyecto incluye investigaciones alternativas que interpretan Durupınar como una estructura natural vinculada a procesos de deslizamiento y deformación geológica.
Por eso los nuevos estudios resultan relevantes: las perforaciones permitirán contrastar interpretaciones anteriores con muestras físicas obtenidas directamente de distintas profundidades.
Entonces, ¿encontraron el Arca de Noé?
No.
Hasta el 25 de septiembre de 2026, no existe evidencia arqueológica verificada que permita identificar Durupınar como el Arca de Noé.
No se ha presentado públicamente un casco de madera, arquitectura naval inequívoca, piezas construidas por seres humanos, inscripciones, herramientas, ensamblajes estructurales ni una datación arqueológica que demuestre que allí existe una embarcación antigua.
Lo que sí existe es algo científicamente mucho más interesante que una afirmación viral: una formación geológica extraordinaria sometida ahora a una investigación multidisciplinaria moderna para averiguar qué existe realmente bajo ella. La propia organización responsable señala explícitamente que el proyecto no pretende autenticar afirmaciones religiosas y reconoce que sus datos todavía no constituyen una prueba.
Entre la Biblia, la geología y uno de los grandes relatos de la humanidad
El relato del Arca ha atravesado culturas y milenios. El Génesis sitúa el reposo de la embarcación en los “montes de Ararat”, mientras diferentes tradiciones posteriores han propuesto distintas localizaciones.
La arqueología puede estudiar lugares, materiales y cronologías relacionados con antiguas sociedades. Lo que no puede hacer es convertir una tradición religiosa en evidencia material sin pruebas verificables.
Y precisamente ahí reside el atractivo de Durupınar.
Quizá las perforaciones terminen reforzando la explicación geológica conocida desde hace décadas. Quizá revelen características inesperadas que requieran nuevas investigaciones. Cualquiera de los dos resultados sería científicamente valioso.
Por ahora, la montaña conserva su secreto.
Y esta vez, en lugar de buscar una respuesta únicamente desde la leyenda, los investigadores están perforando la roca, analizando el suelo y dejando que sean las evidencias las que hablen.
PlayDato
La formación fue identificada en 1959, mide aproximadamente 157 metros y los trabajos de 2026 reúnen especialistas internacionales bajo coordinación académica de la Universidad Sivas Cumhuriyet. Los resultados definitivos de las nuevas perforaciones y análisis todavía están pendientes.
Fuente: Sivas Cumhuriyet University; proyecto científico Noah's Ark Scans; estudios geológicos de Lorence G. Collins; Perspectives on Science and Christian Faith; investigaciones geológicas sobre Durupınar y cobertura internacional de los trabajos de septiembre de 2026. (cumhuriyet.edu.tr)





