Entre el aroma del maní, la intensidad del plátano verde y la frescura de los mariscos, esta receta inspirada en la cocina costeña convierte el descanso en una celebración de nuestras raíces.

Hay platos que nos recuerdan de dónde venimos incluso antes de probar el primer bocado. Basta que el aroma del verde, el maní y los mariscos comience a recorrer la cocina para reconocer una de las expresiones más queridas de la gastronomía ecuatoriana.

En este feriado, cuando las familias aprovechan para descansar, viajar o reencontrarse, proponemos recuperar el placer de cocinar sin prisa. Y qué mejor inspiración que la cazuela costeña, una preparación en la que los ingredientes cotidianos se transforman en una experiencia profundamente reconfortante.

Nuestra versión combina pescado, camarones y una base cremosa de plátano verde con maní, terminada en el horno hasta obtener una superficie ligeramente dorada. No pretende sustituir las distintas recetas tradicionales que se preparan en los hogares ecuatorianos, sino rendirles homenaje.

Cazuela costeña de verde, pescado y camarones

6 porciones
75–90 minutos
Dificultad media

Ingredientes

Para la base

  • 4 plátanos verdes grandes

  • 180 g de maní tostado sin sal, molido o convertido en pasta

  • 1,2 litros aproximadamente de caldo de pescado

  • 2 cucharadas de achiote

  • 1 cebolla colorada

  • 1 pimiento verde

  • 3 dientes de ajo

  • 2 tomates maduros

  • 1 cucharadita de comino

  • Cilantro fresco

  • Sal y pimienta

Para el relleno

  • 500 g de pescado blanco firme, cortado en cubos

  • 400 g de camarones limpios

  • 1 cucharada de jugo de limón

  • 1 cucharada de aceite con achiote

  • Sal y pimienta

Para acompañar

  • Limón fresco

  • Ají criollo

  • Rodajas de aguacate, opcional

Preparación: el secreto está en cocinar con paciencia

1. El verde, nuestro protagonista

Pelar y rallar finamente los plátanos verdes. Reservarlos para incorporarlos al caldo. Esta base será la responsable de la consistencia característica de la cazuela.

2. Un refrito lleno de identidad

Calentar el achiote en una olla amplia y añadir cebolla, pimiento, ajo y tomate finamente picados. Cocinar a fuego medio durante 8–10 minutos, hasta obtener una mezcla suave y aromática. Incorporar comino, sal y pimienta.

3. La magia del maní

Añadir el caldo caliente y el verde rallado poco a poco, removiendo para evitar grumos. Cocinar a fuego medio-bajo durante 20–25 minutos, hasta que el verde esté completamente cocido y la preparación espese. Incorporar el maní molido, previamente mezclado con un poco de caldo, y continuar cocinando unos minutos. Ajustar la textura con más caldo si fuera necesario.

4. El encuentro con el mar

Sazonar el pescado y los camarones con sal, pimienta, limón y achiote. Distribuirlos en cazuelas de barro aptas para horno o en una fuente resistente al calor. Cubrir con la preparación de verde y maní, mezclando suavemente para repartir los mariscos.

5. El toque del horno

Llevar al horno precalentado a 190 °C durante aproximadamente 20–25 minutos, dependiendo del tamaño de las cazuelas, hasta que la superficie esté ligeramente dorada y el pescado y los camarones estén completamente cocidos. Como referencia de seguridad, el pescado y los mariscos deben alcanzar 63 °C en su interior.

Cómo servirla para sorprender

La cazuela merece llegar a la mesa todavía caliente, acompañada de unas gotas de limón y cilantro fresco. Una ensalada ligera de aguacate y tomate puede aportar frescura sin competir con el sabor del maní.

Para una reunión familiar, recomiendo utilizar una gran fuente de barro en el centro de la mesa. Si buscamos una presentación más elegante, las cazuelas individuales permiten conservar el calor y ofrecer a cada invitado una experiencia especial.

Un consejo: no añadir demasiado caldo al final. La cazuela debe ser cremosa y consistente, pero no seca.

Un feriado que también se celebra desde la cocina

El 9 de Octubre recuerda la independencia de Guayaquil de 1820, una fecha que forma parte de la historia del Ecuador. También ofrece una oportunidad para acercarnos a la riqueza cultural y gastronómica de la Costa.

La cocina tiene esa capacidad extraordinaria de reunir generaciones: quienes aprendieron observando a sus abuelas, quienes conservan recetas familiares y quienes hoy descubren por primera vez cómo transformar un plátano verde en una preparación memorable.

Este feriado, entre viajes, encuentros y momentos de descanso, podemos reservar un espacio para algo sencillo: cocinar juntos.

Porque las mejores celebraciones no siempre necesitan grandes planes; a veces comienzan con una cazuela caliente y seis lugares alrededor de la mesa.