El Festival de Sitges distinguió a Kevin Bacon y Kyra Sedgwick con su Gran Premio Honorífico en una edición marcada por el cine de género y los vínculos familiares. La pareja llegó acompañada por su hijo Travis para presentar “Family Movie”, una comedia de terror dirigida y protagonizada por ambos junto a sus hijos, y convirtió su paso por el certamen en una declaración de amor al oficio cinematográfico.

Hay parejas que comparten una vida y otras que, además, consiguen convertir esa vida compartida en materia creativa. Kevin Bacon y Kyra Sedgwick pertenecen a ese segundo grupo. Tras décadas de trayectoria individual, matrimonio, familia y películas, ambos llegaron al Festival de Sitges no solo para recibir uno de los reconocimientos más importantes del certamen, sino para mostrar un proyecto que resume buena parte de aquello que los une: el cine.
El 10 de octubre, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya entregó a Bacon y Sedgwick el Gran Premio Honorífico, una distinción que reconoce sus respectivas carreras y su aportación al audiovisual. La pareja acudió además al festival acompañada por su hijo Travis Bacon para presentar “Family Movie”, una comedia de terror que han dirigido y protagonizado junto a sus hijos Travis y Sosie.
Un premio compartido para dos trayectorias distintas
Kyra Sedgwick agradeció el reconocimiento destacando la importancia de recibirlo en un festival con casi seis décadas de historia y, especialmente, poder compartirlo con un público profundamente apasionado por el cine.
Para Kevin Bacon, la celebración tenía además un significado particular. El actor ha mantenido a lo largo de su carrera una relación constante con el fantástico, el suspense y el terror, desde títulos convertidos hoy en clásicos populares hasta producciones más recientes que continúan conectándolo con el género.
Su presencia en Sitges no fue, por tanto, únicamente la visita de dos estrellas de Hollywood. También representó el encuentro entre dos intérpretes que han transitado por registros muy diferentes y uno de los festivales que mejor ha defendido históricamente la imaginación, el riesgo y las múltiples formas del cine fantástico.
“Family Movie”: cuando la familia se convierte en equipo de rodaje
El proyecto que llevaron a Sitges tiene algo particularmente personal.
“Family Movie” reúne delante y detrás de las cámaras a Kevin Bacon, Kyra Sedgwick y sus hijos, Sosie y Travis Bacon. La película juega precisamente con esa condición familiar: sus protagonistas forman una familia que está rodando una película en una granja cuando la ficción comienza a mezclarse de manera inquietante con la realidad tras la aparición de un cadáver auténtico.
La premisa utiliza el lenguaje del slasher y la comedia para construir una historia que parece mirar al propio acto de hacer cine desde un lugar lúdico y afectivo. Bacon la definió en Sitges como una “carta de amor” al rodaje de películas, una descripción que adquiere otra dimensión cuando quienes están creando la obra no son únicamente compañeros profesionales, sino padres, hijos y pareja.
Sosie Bacon no pudo acompañarlos físicamente en el festival, un detalle que la familia comentó con humor durante su encuentro con los medios, asegurando que sentía cierta “envidia” por perderse la experiencia de Sitges.
Kevin Bacon y su vieja complicidad con el terror
Aunque su filmografía atraviesa numerosos géneros, Kevin Bacon nunca ha estado demasiado lejos del cine fantástico.
“Tremors”, estrenada en 1990, se convirtió con los años en una de las películas de culto más reconocibles de su carrera, mientras otros títulos han permitido al actor moverse entre suspense, thriller, terror y drama sin quedar encerrado en una única categoría.
En Sitges volvió a reconocer su entusiasmo por el género y explicó que disfruta tanto de las películas de terror clásicas de finales de los años sesenta como de nuevas propuestas. Esa curiosidad resulta importante porque ayuda a explicar por qué, después de décadas dentro de la industria, continúa acercándose al terror sin tratarlo como un territorio menor.
Para Bacon, el género sigue siendo un espacio de experimentación capaz de hablar del miedo, de las relaciones humanas y del propio cine.
Kyra Sedgwick: delante y detrás de la cámara
La participación de Kyra Sedgwick en “Family Movie” tampoco puede reducirse únicamente a su condición de coprotagonista.
La actriz lleva años ampliando su trabajo detrás de las cámaras y consolidando una faceta como directora que complementa una carrera interpretativa extensa. El nuevo proyecto junto a Bacon continúa esa evolución y coloca a ambos en un terreno creativo compartido en el que las decisiones sobre la historia ya no pertenecen a uno solo de ellos.
La particularidad de “Family Movie” está precisamente en esa colaboración. No es una producción en la que una familia famosa simplemente aparece reunida ante la cámara, sino una experiencia creativa concebida desde el vínculo familiar.
Y eso introduce una pregunta inevitable: ¿cómo se separa el trabajo de la vida cotidiana cuando los compañeros de rodaje son las mismas personas con las que se comparte la casa? Probablemente no se separa del todo. Quizá esa mezcla sea parte del encanto.
“Las personas son las que hacen arte”
Durante la presentación, Bacon dejó una de las reflexiones más interesantes de su paso por Sitges al hablar sobre la creación cinematográfica en un momento marcado por el creciente uso de nuevas tecnologías.
El actor reconoció que las herramientas y las máquinas pueden ayudar en el proceso, pero insistió en que son las personas quienes hacen arte.
La frase adquiere especial fuerza dentro de una película realizada en familia. “Family Movie” parece construida precisamente alrededor de esa dimensión humana del cine: un grupo de personas intentando crear algo juntas, con todo lo que implica trabajar, convivir, discutir, improvisar y transformar experiencias en imágenes.
En tiempos en que la conversación sobre inteligencia artificial, automatización y producción audiovisual ocupa cada vez más espacio, Bacon colocó el foco en aquello que considera insustituible: la mirada humana que está detrás de una historia.
Más de tres décadas caminando juntos
Kevin Bacon y Kyra Sedgwick se casaron en 1988 y han construido una de las relaciones más longevas entre las parejas conocidas de Hollywood.
Ese dato suele utilizarse como una curiosidad dentro de una industria donde los vínculos sentimentales se observan con enorme atención pública, pero su paso por Sitges permite mirar la relación desde otro ángulo. Después de tantos años, no solo continúan juntos, sino que siguen encontrando espacios profesionales donde colaborar.
Trabajar en familia no garantiza armonía ni convierte automáticamente una película en una experiencia idílica. De hecho, precisamente porque existen vínculos emocionales previos, las dinámicas pueden ser incluso más complejas. Sin embargo, el proyecto demuestra que la familia Bacon-Sedgwick ha encontrado en el cine un lenguaje compartido.
No necesitan interpretar la misma historia personal para hablar de ellos mismos. Basta con ponerse detrás de una cámara y construir otra.
Sitges, el lugar perfecto para una familia poco convencional
Pocas películas podían encontrar un escenario de presentación más adecuado que Sitges.
El festival catalán ha construido durante 59 ediciones una identidad alrededor del cine fantástico, el terror, la ciencia ficción y aquellas propuestas que exploran los límites de los géneros tradicionales.
“Family Movie”, con su mezcla de comedia familiar, rodaje cinematográfico y slasher, encaja naturalmente en ese espíritu.
La presencia de Bacon y Sedgwick permite además que la película dialogue con la historia del propio festival: artistas consolidados que utilizan el género no como un refugio nostálgico, sino como un espacio donde todavía pueden jugar.
Cuando el cine también se hereda
La participación de Sosie y Travis introduce otra dimensión especialmente interesante.
Los hijos de actores famosos suelen cargar inevitablemente con comparaciones. En este caso, sin embargo, la familia decidió convertir esa circunstancia en un proyecto compartido.
“Family Movie” no oculta que sus protagonistas pertenecen a una misma familia; utiliza ese hecho como parte de su identidad.
De alguna manera, el cine aparece aquí como una herencia que no se transmite únicamente mediante apellidos o carreras individuales, sino haciendo una película juntos.
El resultado puede observarse también como una reflexión sobre aquello que los padres entregan a sus hijos. A veces son tradiciones, oficios o pasiones. Para los Bacon-Sedgwick, una de esas herencias parece ser el placer de contar historias.
Un premio que celebra mucho más que una filmografía
El Gran Premio Honorífico de Sitges reconoce las carreras de Kevin Bacon y Kyra Sedgwick, pero la coincidencia con la presentación de “Family Movie” le otorga una lectura especialmente bella.
No llegaron únicamente a mirar hacia atrás.
Llegaron con una película nueva.
Después de décadas de trabajo, ambos podían haberse limitado a recibir el homenaje y recordar sus trayectorias. En lugar de ello, aparecieron acompañados por una nueva historia y por uno de sus hijos, demostrando que un premio a la trayectoria también puede convertirse en celebración del presente.
Quizá ahí reside la imagen más significativa de su paso por Sitges. Dos actores reciben un reconocimiento por todo lo que han hecho, mientras presentan aquello que todavía tienen ganas de hacer. Y entre ambas cosas aparece una familia. No como una anécdota alrededor de la película, sino como parte de su esencia.
Porque “Family Movie” puede ser una comedia de terror, un slasher o una declaración de amor al cine. Pero también parece recordar algo mucho más sencillo: después de tantos años, Kevin Bacon y Kyra Sedgwick todavía encuentran historias que quieren contar juntos.
Fuente Foto Portada: Alberto Paredes / Europa Press





