Ben Affleck ha vuelto a hablar con una sinceridad poco habitual sobre la relación que mantiene con Jennifer Garner, madre de sus tres hijos. Entre bromas sobre sus propias habilidades como padre y una profunda admiración hacia su exesposa, el actor describe esta etapa de su vida como “realmente maravillosa” y deja una reflexión valiosa sobre lo que significa seguir siendo familia después de un divorcio.

Durante años, buena parte de la atención alrededor de Ben Affleck estuvo concentrada en sus películas, sus relaciones sentimentales y una vida privada seguida con enorme intensidad por la prensa. Sin embargo, en sus declaraciones más recientes, el actor ha elegido hablar de algo mucho más cotidiano y, al mismo tiempo, mucho más importante para él: la paternidad.
Affleck comparte con Jennifer Garner tres hijos, Violet, de 20 años; Fin, de 17; y Samuel, de 14 y ha explicado que ambos mantienen un sistema de custodia compartida por semanas. Los hijos pasan una semana con él y la siguiente con su madre, una dinámica que el actor describe desde la gratitud y no desde la competencia.
En una reciente conversación para Sunday TODAY, Affleck elogió abiertamente a Garner y la definió como una madre “espectacular”. Con humor, reconoció que suele decirles a sus hijos que considera que ejerce la paternidad aproximadamente al 75 % del nivel de su madre, mientras ellos reducen generosamente esa valoración al 40%.
La anécdota provoca una sonrisa, pero detrás contiene algo más profundo: un hombre que no necesita disminuir a su exesposa para sentirse importante dentro de la vida de sus hijos.
Admirar al otro también forma parte de criar juntos
Affleck y Garner estuvieron casados desde 2005, se separaron en 2015 y finalizaron legalmente su divorcio en 2018. Una década después de aquella separación, la relación entre ambos parece haber encontrado una forma distinta de estabilidad.
El actor no habla de Garner únicamente como la madre de sus hijos, sino como una persona a la que respeta profundamente. En sus declaraciones recientes ha insistido en que se siente agradecido por ella y que considera fundamental mantener una relación basada en el respeto mutuo y en la capacidad de entenderse.
Ese planteamiento resulta especialmente significativo porque la coparentalidad suele observarse únicamente desde la logística: horarios, colegios, vacaciones o reparto de responsabilidades. Sin embargo, Affleck introduce otra dimensión igualmente importante. Criar de manera compartida también significa cuidar la manera en que se habla del otro progenitor, reconocer sus fortalezas y evitar que los hijos queden atrapados entre rivalidades adultas.
En ese sentido, sus palabras sobre Garner muestran una visión madura de algo que no siempre resulta sencillo: aceptar que una relación sentimental puede terminar sin que desaparezca el valor del vínculo construido como padres.
Una semana con él, otra con su madre
En su entrevista con Variety, Affleck describió una rutina doméstica mucho menos espectacular de lo que podría imaginarse alrededor de una estrella de Hollywood. Explicó que trabaja, regresa a casa, recoge a sus hijos del colegio y comparte la cena con ellos cuando aceptan pasar tiempo con él. Después de una semana juntos, los adolescentes regresan con Garner.
La sencillez de la escena parece ser precisamente lo que más valora.
Affleck reconoció que no quiere perderse estos años porque siente que la vida de sus hijos está pasando demasiado rápido. Esa preocupación también influye en sus decisiones profesionales: ha explicado que intenta trabajar en Los Ángeles para permanecer cerca de ellos y evitar pasar largos periodos rodando lejos de casa.
Para alguien cuya carrera ha implicado décadas de viajes, rodajes y compromisos internacionales, elegir dónde trabajar deja de ser exclusivamente una decisión profesional. Se convierte también en una decisión familiar.
“No quiero perderme estos años”
Hay una frase de Affleck que resume gran parte de su actual perspectiva: “No quiero perderme estos años”.
La adolescencia suele ser una etapa en la que los padres descubren que el tiempo compartido ya no depende completamente de ellos. Los hijos construyen amistades, intereses, independencia y una vida propia que comienza a alejarse progresivamente del núcleo familiar.
Affleck parece perfectamente consciente de ello.
Cuando bromea diciendo que sus hijos cenan con él “si aceptan pasar tiempo” juntos, el humor esconde una experiencia reconocible para cualquier padre de adolescentes. Ya no se trata únicamente de organizar la vida de los hijos, sino de aprender a acompañarlos mientras empiezan a organizarla ellos mismos.
En lugar de lamentar esa independencia, el actor parece haber decidido valorar cada momento disponible.
Una etapa “realmente maravillosa”
Después de años particularmente intensos en su vida personal, Affleck asegura encontrarse en un momento de tranquilidad.
En Variety describió su presente como una etapa “realmente maravillosa” y expresó una profunda gratitud por la relación que sus hijos mantienen con Garner. Reconoce que en el futuro surgirán dificultades, como ocurre en cualquier familia, pero evita anticiparlas y prefiere valorar la estabilidad que existe ahora.
La reflexión es interesante porque no presenta una imagen idealizada de la familia. Affleck no afirma que todo sea perfecto. Tampoco que el divorcio haya borrado las dificultades del pasado. Lo que transmite es algo más realista: después de muchos cambios, han encontrado una manera de funcionar. Y a veces eso es suficiente.
El humor también mantiene los pies en la tierra
La relación de Affleck con sus hijos también parece estar marcada por una saludable dosis de humor.
En declaraciones recientes ha contado cómo ellos se burlan de sus consejos sentimentales y de algunos episodios de su vida amorosa. En lugar de mostrarse ofendido, el actor ha dicho que incluso se siente orgulloso de que sus hijos tengan la confianza suficiente para bromear con él.
Esa capacidad de reírse de sí mismo encaja con la manera en que habla de su papel como padre frente al de Garner.
No intenta presentarse como perfecto. Se concede un “B+”. Ellos, al parecer, son evaluadores bastante más exigentes.
Detrás de esas bromas existe una relación en la que los hijos parecen sentirse suficientemente seguros como para cuestionar a su padre sin miedo, y él suficientemente cómodo como para aceptar que no siempre tiene todas las respuestas.
Jennifer Garner también ha reconocido el vínculo
La admiración no parece ser unilateral.
Garner también ha hablado positivamente de la manera en que Affleck participa en la crianza y, en entrevistas recientes, lo ha descrito como un copadre comprometido.
Eso refuerza una idea importante: la buena coparentalidad no depende necesariamente de que los padres continúen siendo cercanos sentimentalmente, sino de que sean capaces de establecer una colaboración estable alrededor de aquello que comparten para siempre.
En su caso, ese vínculo son sus hijos. Todo lo demás cambió. Eso permanece.
Cuando el trabajo empieza a organizarse alrededor de la vida
Otro aspecto especialmente revelador de las declaraciones de Affleck es la manera en que ha comenzado a reorganizar su carrera alrededor de su vida familiar y no al contrario.
Durante muchos años, las grandes estrellas de Hollywood parecían aceptar como inevitable pasar meses lejos de casa por un rodaje. Affleck reconoce que hoy tiene el privilegio de elegir y que quiere utilizarlo para permanecer en Los Ángeles.
Su productora Artists Equity, fundada junto a Matt Damon, también forma parte de esa búsqueda de mayor autonomía. Para Affleck, trabajar cerca de sus hijos significa poder estar presente en actividades aparentemente sencillas: recogerlos del colegio, cenar con ellos o simplemente estar disponible.
La celebridad, en este punto de su vida, parece haber dejado de medir el éxito únicamente en estrenos o proyectos.
El tiempo se ha convertido en otra forma de riqueza.
Mucho más que “unos ex que se llevan bien”
Puede resultar tentador reducir la historia de Affleck y Garner a una fórmula sencilla: una expareja famosa que consiguió mantener una buena relación.
Pero el mensaje resulta más interesante cuando se observa desde otra perspectiva.
Ellos no parecen intentar reconstruir el matrimonio que terminó. Tampoco borrar aquello que ocurrió. Han construido algo nuevo alrededor de la relación que continúa uniéndolos como padres.
La coparentalidad exige reconocer que el otro seguirá formando parte de la vida familiar incluso cuando el vínculo sentimental haya terminado. En los mejores casos, esa presencia puede dejar de sentirse como una obligación para convertirse en cooperación.
Cuando Affleck llama “espectacular” a Garner como madre, no está compitiendo con ella. Está reconociendo lo que aporta. Y ese reconocimiento beneficia, sobre todo, a sus hijos.
La familia después del divorcio
Quizá una de las ideas más valiosas que dejan sus palabras sea precisamente que una familia puede cambiar de forma sin desaparecer.
Violet, Fin y Samuel ya no crecen dentro del mismo hogar con ambos padres, pero siguen teniendo una madre y un padre que, según sus propias declaraciones, han conseguido construir un sistema basado en la presencia, la colaboración y el respeto.
No todos los divorcios pueden ni deben seguir el mismo camino. Hay historias donde mantener distancia es necesario y otras donde las circunstancias hacen imposible una relación cercana.
Pero cuando existe la posibilidad de colaborar, la experiencia de Affleck y Garner recuerda que los hijos no necesitan padres que demuestren quién lo hace mejor. Necesitan adultos capaces de reconocer que ambos tienen un lugar.
Una etapa definida por estar presente
Durante mucho tiempo, Ben Affleck fue observado principalmente a través de sus personajes, sus matrimonios o sus altibajos personales. Hoy, cuando habla de su vida, parece interesado en algo mucho menos espectacular: estar.
Estar cuando sus hijos salen del colegio. Estar durante la cena. Estar en Los Ángeles. Estar disponible durante unos años que sabe que no volverán.
Quizá por eso define este periodo como uno de los mejores de su vida. No porque haya desaparecido toda dificultad ni porque haya encontrado una fórmula perfecta para la paternidad, sino porque parece haber comprendido qué quiere priorizar mientras todavía tiene tiempo para hacerlo.
Y en esa ecuación, Jennifer Garner no aparece como una antigua historia de amor, sino como una compañera esencial en la tarea más importante que todavía comparten, criar a sus hijos.





